domingo, 7 de septiembre de 2008

Nuestra noche

Si la noche recién nace no me va a molestar estirar mis brazos, acostada del lado que vos prefieras, boca abajo para poder pegar mis labios a tu nariz, y así respirar tu aire, le voy a permitir a mi mirada entrelazarse con la tuya, y el sonido de la televisión pasa a ser una melodía para hacernos dormir... mis ojos quieren cerrarse, y los dejo. Me duermo en paz, al lado de un ladrón.
Y cuando me despierte.. vas a estar vos, el amor de mi vida, esperando que abra los ojos, para empezar por mi boca, haciendo de cada instante un beso. Voy a jugar con tu pelo, a deslizar mis manos tan frías por tu cuello para sentir todo ese calor que podes darme. Y cuando los segundos vallan muriendo, nuestra ropa va a ir callendo para encontrarnos en el momento más hermoso que podemos construir con los besos que nos damos, para volver a hacer real ese encuentro que nos une.

Cuando el frió se trepe en mi cuerpo y el sueño juegue a ganarme, voy a abrasarte, a dibujar corazones con mis dedos en tu pecho solamente para que sepas que estoy al lado tuyo; voy a apoyar mi cabeza en tu cuerpo para escuchar como respiras, y cada vez que quiera toser voy a dar vuelta la cara para no despertarte. No voy a estar un segundo sin mirar los ojos de quién quizás estés soñando conmigo... la boca que me da la miel que necesito para saciar mi sed, el cuerpo del hombre que ahora me pertenece.
Y te prometo no hacer ruidos; voy a quedarme quieta, pegada a vos, admirando tu capacidad para enamorarme de esta forma. Te voy a contar en voz baja el cuento de amor más hermoso que jamás hallas escuchado, te voy a contar nuestra historia. Un amor sin fin.. una historia que merece la eternidad.
También voy a aprovechar para moverme sin que te des cuenta, para estirar mi mano hasta dónde está el celular, y cuando vea que se acerca la hora de marcharme voy a proponerle el pacto más ilógico que pueda existir al reloj, pidiéndole que solo por hoy cada minuto sea una hora, para que esta noche sea perpetua... para que nunca amanezca. Y cuando el reloj maldito niegue mi pedido, vamos a darnos cuenta que llegó la hora de cambiarnos, de separarnos por algunas horas.
En el camino hasta mi celda, voy a decirte que me gustó cada cosa que pasamos, y voy a decirte otras cien veces más lo inmenso que es este amor por vos.
Cuando valla a darme cuenta, voy a estar en mi cama, y sin tu presencia. Pero antes de dormirme voy a hacer mías las palabras que me dijiste de agradecimiento por la noche única que pasamos.

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